«Las plantas maestras pueden paliar la crisis de salud mental de los olvidados por el sistema de salud de EEUU»

En julio de 2019, la ciudad de Oakland (California, EE.UU.) aprobó por unanimidad una moción para descriminalizar el cultivo y el consumo de ayahuasca, peyote, iboga y hongos alucinógenos. Aquella iniciativa fue posible gracias al tenaz trabajo de educación y ‘lobby’ de un joven movimiento con el apropiado nombre de Decriminalize Nature, al frente del cual estaba un californiano de sangre mexicana, Carlos Plazola, que apenas unos meses antes había tenido su primera experiencia con plantas maestras, concretamente con hongos psilocibe. Aquel viaje iniciático sirvió para cauterizar un trauma intergeneracional, relacionado con la explotación de sus ancestros chicanos en EEUU.

Desde aquel éxito inicial, el movimiento no ha dejado de crecer y ya se extiende por más de 100 ciudades de Estados Unidos -donde ha conseguido la despenalización de las plantas maestras en 14 ciudades– y ya está presente en otros países, «igual que setas brotando de un micelio», nos explica Plazola en esta entrevista vía Zoom entre Oakland e Ibiza.

Tu relación con las plantas maestras es particular y relativamente reciente, ¿cómo y por qué llegaste a los hongos psilocibe?

Efectivamente. Mi primera experiencia con plantas maestras fue en octubre de 2018, y fue una experiencia muy transformadora. Fue algo muy novedoso para mí, pero también debo apuntar a que atesoraba treinta años de preparación para aquel momento. Con esto me refiero a que llevaba todo ese tiempo tratando de sanar un trauma intergeneracional, vinculado a la explotación de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Ese trauma está incorporado en gente y en las comunidades; hemos intentando esconder esa realidad debajo de la alfombra, pero lo cierto es que sigue ahí. Intenté sanar aquel trauma mediante la educación, del ejercicio físico (empecé a hacer jogging con 13 años), natación, yoga, meditación… pero nada de aquello funcionó, seguía teniendo ese bucle de retroalimentación desde el miedo y la ansiedad. Por suerte, aquel viaje de octubre de 2018 me ayudó a clarificar cuál era el origen de aquel trauma profundo y me ayudó a iniciar mi camino de sanación.

Por si fuera poco, fue un viaje en toda regla: 5 gramos de hongos psilocibe, lo que Terence McKenna denominaba una “dosis heroica”…

Así es, fue una dosis grandes, 5 gramos. Desde entonces he tomado dosis de 9 gramos, y hay gente que llega a tomar 40 gramos. El riesgo está relacionado con tu situación. Si tu vida está en riesgo puede que 5 gramos no sea algo tan exagerado; por otro lado, si no quieres arriesgar demasiado, si no quieres destruir tui vida, puede que te sirva una microdosis. Yo ya había experimentado con situaciones límite para conseguir cambios de conciencia. Por ejemplo, viví durante tres meses en la selva de Ecuador cuando tenía 23 años porque quería experimentar cómo era vivir como un cazador-recolector, de modo que tomar una dosis grande entra dentro de un comportamiento típico en mí.

Apenas han transcurrido tres años y medio desde aquel momento fundacional y Decriminalize Nature ya es un movimiento que se extiende por todo Estados Unidos e incluso atraviesa fronteras. ¿Cómo ha sido esto posible?

Buena pregunta, Iñaki. El motivo principal por el que todo ha sucedido tan deprisa es porque estaba listo para explotar: el tema de la sanación mediante plantas maestras estaba candente cuando entramos nosotros, así que lo primero que debemos hacer es honrar el trabajo de toda la gente que trabajó antes que nosotros en la transmisión y el estudio de los psicodélicos, organizaciones como la Johns Hopkins, Bob Jessee y toda esa gente que lleva muchos años trabajando. Nosotros entramos en ese entorno en el momento preciso.

Nuestra aportación fue potenciar plataformas de cambio social, estrategias y tácticas, así que no es una sorpresa que hayamos crecido como hemos crecido, porque venimos de 30 años de organizaciones de cambio social, político, de justicia social y medioambiental. La intención detrás de Decriminalize Nature es la compasión hacia la gente que sufre un gran trauma y han sido abandonados por nuestro sistema de salud mental en EE.UU. Como sabrás, en este país tenemos un sistema de salud espantoso para las personas de bajos ingresos. Por desgracia, en lugar de cuidar al segmento más frágil de la población, solemos encarcalarla. Esa ha sido la respuesta del gobierno federal desde los años 80, con Ronald Regan: un sistema abusivo para con los más pobres. Estas plantas tienen el potencial para sanar el trauma, pero también la capacidad de que puedas cultivarlas fácilmente tú mismo. No necesitamos un laboratorio para ello, de modo que es una solución para las masas que tienen problemas de salud mental.

Para llevar a cabo nuestro trabajo hemos implementado innovadoras estrategias de redes sociales que están siendo imitadas por otros grupos en la actualidad. Diría que teníamos la intención y la capacidad, y por eso explotó tan rápidamente.

El equipo de Decriminalize Oakland, celebrando su primer éxito en el Gobierno local, en 2019.

¿Cuánta gente participa actualmente en el movimiento a nivel nacional? Da la sensación de que más que un mando central se trata de una especie de ‘micelio’ del que brotan ‘hongos’ a nivel local…

Lo has definido muy bien: la red es un micelio que se está extendiendo en estos momentos y lo que vemos en las distintas ciudades es que surgen líderes que serían el equivalente a los hongos, y los grandes hongos son aquellos que consiguen aprobar leyes de descriminalización de las plantas enteógenas en sus ciudades. Para lograr esto nos hemos basado en tres puntos estratégicos principales, es algo que ya hizo en su día el Partido Pirata en Suiza en los años 90: el primero es la descentralización: no intentamos controlar el liderazgo, sino que intentas dar las herramientas a los líderes en cualquier lugar. Compartes la información, de modo que eres una organización de código abierto [open source], no tratamos de ganar dinero con la información sino, muy al contrario, compartirla. Si redactamos una carta para un miembro del consejo municipal la hacemos pública y gratuita. Nuestras cuentas también son transparentes y eso es porque uno de los factores debilitantes para los movimientos de justicia social es la sospecha desde dentro, la gente puede pensar que a medida que crecemos estamos robando dinero. Para evitar esta sospecha decidimos ser transparentes en todo. Eso es un componente importante. Estos tres factores -transparencia, descentralización y código abierto- son nuestro modelo de organización. A ello le sumamos las redes sociales para hacer llegar nuestro mensaje. En este sentido tenemos líderes surgiendo cada día a quienes ni siquiera conocemos, así que intentamos poder límites en el movimiento… porque si no, no es un movimiento. Tenemos una ética, un ‘ethos’, que define el movimiento; Decriminalize Nature es una marca registrada y, en tanto los líderes sigan nuestros principios éticos, pueden hacer lo que quieran para que la causa prospere. Esto es un modelo de no-control, que permite la emergencia rápida de esos valores compartidos. Esto lo empezó el Partido Pirata en Suiza y nosotros, sin conocer aquel, más tarde, y es una nueva forma de organización.

¿Por qué crees que es imporante trabajar a nivel local, más que buscar cambios legislativos estatales o incluso internacionales?

Excelente pregunta, una vez más. El motivo por el que es importante trabajar a nivel local es porque cuanto más alto subes en el Gobierno, al menos en Estados Unidos, más tienes que pagar para que te escuchen. Las corporaciones se han hecho con el discurso de tal manera, a nivel estatal y federal, que ahora mismo se trata de un sistema de “pagar y hablar” (‘pay & play’). Al organizarnos a nivel local no tenemos que pagar para hacer oír nuestra voz, porque nuestros representantes locales son miembros de nuestra comunidad, los podemos encontrar en la cola del supermercado, podemos entrar a sus oficinas, tener una cita y tener un diálogo abierto sin tener que sacrificar nuestros valores. Sentíamos que al trabajar a nivel local podíamos probar nuestros valores y convencer a nuestros representantes elegidos de la necesidad de llevar a cabo cambios legislativos. Durante los últimos tres años hemos logrado que 14 ciudades hayan descriminalizado los enteógenos, hemos logrado 77 votos a favor por parte de cargos electos a nivel local, lo que significa cerca de un 100% de éxito en convertir a estos políticos de un “no” o un “neutral” a un “sí”, una tasa de conversión increíblemente alta. Ahora, entre 2022 y 2024 vamos a organizarnos para influir sobre los legisladores, es nuestra nueva fase de madurez, llegar al nivel estatal. Esto vamos a hacerlo sin sacrificar nuestros valores, vamos a recaudar dinero, vamos a contratar profesionales, pero sin sacrificar nuestros valores: la compasión, acceso equitativo para todo el mundo, cultivo sin límites para la gente: si quiero cultivar diez toneladas de hongos no debería haber problema, siempre y cuando no los venda. Nuestro objetivo final es cambiar las leyes a nivel federal y nuestra anhelo es trabajar con gente como vosotros, la Plantaforma, en otros países en un eventual movimiento internacional.

¿Existe un motivo político o estratégico por el cual desvinculáis las plantas maestras del resto de los psicodélicos, como el LSD y el MDMA?

Así es. Hay otras organizaciones que están defendiendo los psicodélicos sintéticos, como es el caso de MAPS. El motivo es que se puede hacer mucho dinero en ese campo, porque hay muy poca gente capaz de fabricar estas sustancias; necesitas laboratorios, no puedes hacerlo en el patio trasero de tu casa. Lo que estamos impulsando nosotros es recuperar nuestra relación con la naturaleza. Nuestra gran preocupación como activistas es el deterioro de nuestra relación con el planeta, el hecho de que no estemos actuando con suficiente celeridad para detener el cambio climático, la extinción masiva de especies… y lo que sabemos de estas plantas medicina es que cambian nuestra relación con el entorno y entre nosotros. Hay algo muy poderoso en el hecho de que la madre Naturaleza produzca estas planas que nos permiten reconectar con ella y entre nosotros en un momento crítico. Toma el ejemplo de la igoba: es una planta que contiene ibogaína y crece en una zona muy limitada del África occidental. Sin embargo, hay plantas en nuestro entorno que contienen ibogaína, como ‘star jasmine’, que crece ubicuamente en California. También crecen plantas que contienen DMT, de modo que podemos elaborar nuestra propia variedad de ayahausca. Por tanto, todo lo que tenemos que hacer es reasimilar nuestra relación con estas plantas maestras, recordar cómo usarlas de un modo apropiado y cultivarlas o recogerlas a nivel local.

Por tanto, no animáis a importar medicinas como la ayahuasca sino más bien a cultivar variedades locales de ayahuasca, ¿es correcto?

Así es. Es muy difícil conectar con la selva amazónica cuando vives, por ejemplo, en Oakland. Puedes hacerlo desde un punto de vista conceptual pero es mucho más sencillo conectar con las plantas que crecen alrededor de ti, cuáles son comestibles, cuáles medicinales, cómo combinarlas para conseguir el efecto de la ayahuasca… Este es el camino que debe hacer la Humanidad para reconstruir su relación con la Naturaleza. No queremos animar a la gente a que recoja el peyote del desierto de Nuevo México, donde ya escasea, sino a que cultive su propio peyote, y si tarda diez años en crecer, entonces construye esa relación y compártela con otros miembros de tu comunidad.

¿Cómo están reaccionando las iglesias nativas del peyote al movimiento Decriminalize Nature?

Hemos tenido muchos conversaciones con las iglesias, y hay opiniones diversas dependiendo de con quién hables. La Native American Church viene de la tradición de Quanah Parker y James Mooney, y su visión es que todo el mundo debería poder sanarse con el peyote. En los setenta surgió una rama que promulgaba que sólo los nativos deberían tomar peyote. Mi punto de visa personal, como descendiente de nativos peyoteros, es que no podemos poseer la naturaleza. Nuestros ancestros domesticaron el maíz y hoy es la base del 60% de los alimentos que se consumen en el mundo. Hemos prosperado como especie compartiendo con nuestros semejantes, yo vengo de la escuela de que debemos compartir el peyote y hacerlo de una forma sostenible, reverenciando a aquellos maestros que han trabajado con la planta durante mucho tiempo.

¿Cuál es la situación legal de la ayahuasca en Estados Unidos?

A nivel federal, la DMT sigue prohibida. El principio más importante de la ayahuasca está incluido en la Lista 1 y estamos intentando eliminarlo de ahí. A nivel local, hemos logrado que se descriminalice en 14 ciudades, tanto el DMT como la bebida ayahuasca. Desafortunadamente sigue estando prohibida a nivel estatal, pero estamos trabajando en cinco estados para cambiar esto, y esperamos que para 2024 unos diez estados de EE.UU. hayan cambiado la ley para que el uso de la ayahuasca sea legal, seas una iglesia o no. Actualmente hay dos movimientos principales en torno a la cuestión: por un lado, están las iglesias ayahuasqueras que se acogen a la libertad religiosa y el movimiento de la descriminalización. El primero siempre se va a basar en el poder: yo puedo decir que estoy usando la ayahuasca amparado por la libertad religiosa, pero al final va a ser un sistema judicial el que determine si lo haces legítimamente, ‘bona fide’. Nosotros apoyamos el movimiento religioso como enfoque temporal pero lo que realmente promovemos es descriminalización, además la parte espiritual de la relación con la planta es fundamental si lo que buscas es sanación. La sanación viene de la búsqueda de un sentido superior, desde mi punto de vista. Por tanto, el movimiento religioso es crítico. Tenemos grandes practicantes, com el Santo Daime, y también tenemos charlatanes. Cuando las artes marciales llegaron a Estados Unidos había mucha gente no especialmente preparada que enseñaba la disciplina. Poco a poco, aquellos fueron dejando lugar a los que de verdad sabían. Eso mismo es lo que está sucediendo con las plantas maestras: debemos dejar que la gente escuche y aprenda para que brote lo que sucedió con las artes marciales, el yoga y otras prácticas no regladas.

Desde tu experiencia, ¿qué es lo que funciona y qué no funciona a la hora de hacer ‘lobby’?

Nosotros nos ocupamos de la educación y el fomento (‘advocacy’), que es una palabra para ‘lobby’, así que sí ejercemos la labor de ‘lobby’. La parte educacional es la más importante, nosotros ponemos el énfasis en educar a la población y a nuestros representantes electos. Donde hemos tenido mucho éxito -a la hora de cambiar la opinión de los políticos, como decía anteriormente- es a través de una triple estrategia: primero, presentamos la ciencia, porque la gente trabaja primero con su mente. Les presentamos los estudios científicos que muestran qué sucede cuando los circuitos neurorreceptores reciben la serotonina, los resultados, los datos… cuando ya atravesamos esa barrera mental y están convencidos de que los entéogenos funcionan y son seguros, entonces les presentamos los testimonios: una vez hemos hablado a la mente, ahora nos dirigimos al corazón. Los testimonios personales hablan directamente al corazón de nuestros representantes electos: “Yo estaba a punto de suicidarme, tomé ayahuasca y ahora tengo una bonita vida”, “Mi marido falleció y tomé hongos para superar mi ansiedad”. Estos testimonios realmente llegan al corazón de los políticos, porque ellos también tienen familiares que están luchando con situaciones difíciles. El tercer punto con el que siempre concluimos son los ancestros: todos nuestros ancestros utilizaron estas medicinas, no importa con quién estés hablando; en algún momento del pasado alguien de su linaje ha utilizado plantas medicinales para curarse. De este modo, entienden que no se trata de un nuevo territorio para ser explorado únicamente por los médicos, sino que ha sido utilizado por todos los humanos durante milenios, y debemos honrar eso. Esta receta -mente, corazón y espiritualidad- ha sido una receta ganadora para nosotros a la hora de cambiar mentalidades.

En cuanto a lo que no funciona, no te puedo responder porque todo está funcionando bastante bien. Ahora nuestro reto es defendernos de nuestros adversarios porque hay elementos a los que les conviene que haya escasez en lugar de abundancia. El beneficio necesita escasez. Cuanto más escasas sean estas plantas más dinero podrán hacer cuando la pongan en una pastilla. Ahí es donde están nuestros oponentes.

La Big Pharma… y la Little Pharma.

Exacto. La gente que quiere vender sintéticos no le gusta el hecho de que exista abundancia en la naturaleza.

Vale la pena recordar que la prohibición de estas sustancias es muy reciente: apenas medio siglo, desde ese terrible error que fue la ‘Guerra contra las drogas’ decretada por Nixon en 1971.

Ese es el año en que empezó la guerra, así es, pero antes ya existían políticas para prohibir la marihuana, aunque fue la Guerra contra las drogas la que impulsó la persecución y la encarcelación por su uso. En el caso de los hongos, éstos eran usados por los Aztecas y los Mayas cuando los conquistadores llegaron al continente, era parte de su cultura. Pero este uso fue perseguido por aquellos que vinieron a colonizar, de modo que la persecución de estas drogas se remonta a miles de años, podemos incluso remontarnos a la antigua Roma y, especialmente, a la Iglesia católica, como documentó Brian Muraresku en su extraordinario libro ‘The Inmortality Key’.

De modo que no fue Nixon, sino la Iglesia católica quien empezó la ‘Guerra contra las drogas’…

Nixon metió en la cárcel a muchísima gente de color aquí en Estados Unidos. Él amplificó la persecución pero la guerra contra la expansión de conciencia ya estaba en marcha mucho antes. Estados Unidos metió una serie de sustancias en la lista 1 y muchos otros países implementaron la prohibición en sus propios países, así que ahora estamos intentando deshacer el daño que ha hecho EE.UU. al resto del mundo con la ‘Guerra contra las drogas’.

El movimiento Decriminalize Nature nació en Estados Unidos pero tengo entendido que ya se está extendiendo a otros países. ¿Es así?

Es correcto. Tenemos un capítulo en Chile, en México, en Canadá, en el Reino Unido y otros se están organizando en Irlanda y en Australia. Hay una curva de aprendizaje sobre cómo debemos implementar esto en otros países. La base siempre es educar a las personas y los legisladores para poder transformar el paradigma. La Guerra contra las drogas ha hecho mucho daño al estigmatizar muchas de estas medicinas curativas y buena parte de nuestro trabajo consiste en desestigmatizarlas, eso es algo válido para cualquier lugar, independientemente de su política de drogas. Sería estupendo abrir un capítulo en España y contar con gente como ustedes [la Plantaforma].

Aquí puedes ver y escuchar la entrevista completa con Carlos Plazola, cofundador de Decriminalize Nature.

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