Inés Muñoz, la ‘conquistadora’ española que citó por primera vez la ayahuasca… en 1533

La influyente historiografía anglosajona sitúa el primer contacto entre el hombre blanco y la ayahuasca en algún punto entre el siglo XIX y mediados del XX, es decir, durante la trayectoria de dos grandes científicos: el naturalista inglés Richard Spruce (1817-1890) y su tocayo, el norteamericano Richard Evans Schultes (1915-2001), al que algunos consideran el primer blancon en tomar la bebida sagrada de los incas y los pueblos amazónicos, concretamente de la mano del taita Salvador Chindoy.

No obstante, resulta cuando menos dudoso que los miles de conquistadores, misioneros y colonos españoles y portugueses que convivieron, sometieron e intentaron cristianizar a los ‘indios’ no llegaran a conocer la ayahuasca y otros remedios indígenas siglos antes que los citados científicos.

De hecho, la primera mención a la ayahuasca data de apenas 40 años después de la llegada de los conquistadores españoles al continente americano, y sólo siete años después del primer encuentro entre los españoles y los incas (en 1526). La cronista es Inés Muñoz de Ribera, una mujer nacida en Sevilla y que estaba casada con el hermano de Francisco Pizarro, y la mención a la ayahuasca está fechada en 1533, pocos meses antes de la ejecución de Atahualpa, que sellaría el principio del fin del Imperio Inca.

Escribe Muñoz en su diario, el día 25 de marzo de 1533:

«El doctor Montilla, nos ha visitado, tratará de llevar a España una liana que los nativos llaman “soga de muerto” tiene un extraordinario poder calmante y alucinante, la utilizan los hechiceros para sus ritos mágicos y religiosos, cree que será muy apreciada por los galenos».

La “soga del muerto” no es otra que la ayahuasca, pero no sabemos nada más del doctor Montilla ni de su propósito de llevar a España la bebida. En el diario tampoco aclara si la autora llegó a probar la mixtura, aunque parece improbable, por al menos dos razones: 1. Los remedios indígenas alteradores de la conciencia eran tenidos por ‘diabólicos’ por los españoles y 2. El ‘set & setting’ no era el más apropiado para ese primer contacto: su cuñado, Francisco Pizarro, tenía secuestrado a Atahualpa, en tanto el Inca acababa de derrotar en guerra civil a su hermano Huáscar.

Unos meses después, en julio de 1533, Inés describe con temor y crudez el apresamiento y ejecución de Atahualpa a manos de Pizarro:

27 de julio de 1533: «El Magnicidio. Es un día terrible, Atahualpa es bautizado y luego ejecutado en Cajamarca. Nos ha afectado a todos este hecho, no lo comentamos. Cada uno mastica su conciencia».

Visto en ‘Ayahuasca, pasado, presente y perspectivas’, de la doctora Rosa Giové, en Pueblo Continente (junio 2012) y Takiwasi.

Enlaces:

‘Salvador Chindoy, el chamán que abrió los secretos de la ayahuasca al hombre blanco’, Plantaforma, 15 de junio de 2022.

‘El encuentro de dos mundos. El diario de Inés Muñoz, año 1533’, Instituto de Los Andes.

‘El diario de Inés Muñoz. El encuentro de dos mundos’, Jaime Ariansen Céspedes.

‘Inés Muñoz de Ribera’, Wikipedia.

‘Un “infernal brebaje” llamado “ayaguasca”: La primera descripción de la ayahuasca por un misionero jesuita’, Plantaforma, 5 de agosto de 2021.

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