«El mayor reto para un chamán no es trabajar con lo invisible, sino en trabajar siempre por y para el Bien»

«El mayor reto para un chamán no es trabajar con lo invisible, sino en trabajar siempre por y para el Bien»

La Asociación Eleusis acaba de presentar su ‘Curso de introducción a los efectos de la Ayahuasca’, un curso básico que forma parte de un programa de formación más amplio en el que se sintetiza lo aprendido por su presidente, Santiago López-Pavillard durante casi 30 años de trabajo con plantas maestras, principalmente ayahuasca. Nos ponemos al habla con Pavillard, doctor en Antropología y miembro fundador de la Plantaforma para la Defensa de la Ayahuasca, para hablar del curso, de la cosmovisión amazónica, de la construcción de la realidad en Occidente y, por supuesto, de la ayahuasca.

¿Qué es la Asociación Eleusis y cuál es tu relación con ella?

La Asociación Eleusis se crea en 2008 por una serie de personas que trabajan con las plantas: psicólogos, antropólogos, filósofos, vegetalistas… La idea era crear un foro en el que hablar de todo esto. Se creó entonces la Asociación Eleusis para la Investigación de los Estados de Conciencia, una sociedad que organizó charlas durante varios años, invitando a gente que estudiaba las plantas desde diversos ángulos, la psicología, la etnobotánica, la antropología, la neurología… Pasaron personas muy relevantes hasta que la actividad fue decayendo, y esto coincidió con la finalización de mis estudios de antropología y la defensa de mi tesis doctoral. Mi intención era crear una asociación propia para difundir mis estudios pero al ver que Eleusis no tenía actividad, y para que no se perdiera el legado creado hasta la fecha, pedí permiso al resto de los miembros y convertí la asociación en un proyecto personal mío. Actualmente, la Asociación Eleusis es una especie de alter ego mío y a través de ella presento mis trabajos de investigación.

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‘La Serpiente Cósmica’: ¿vislumbraron los chamanes la doble hélice del ADN en sus visiones?

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En 1985, Jeremy Narby era un joven antropólogo “materialista” cuando estaba preparando su tesis doctoral, consistente en un estudio sobre el “uso racional” que hacían los ashaninka de los recursos de la selva peruana, un trabajo con el que el académico trataba de proteger a esta etnia de la depredación de los colonos y el estado peruano durante los años 80, cuando el país pretendía “conquistar” la “improductiva selva” en manos de “pueblos primitivos” como los citados ashaninka o sus vecinos, los shipibo-konibo.

Pero el materialismo de Narby se desvaneció en el momento que se inició en la ayahuasca, la “televisión de la selva”, tal y como la definió Ruperto Gómez, su informador en el área. “No puedes entender cómo percibimos la naturaleza si no has probado la ayahuasca”, le dijeron quienes iban a ser el objeto de su estudio, los pueblos ashaninka.

De aquella iniciación surgió un libro apasionante, ‘The Cosmic Serpent’, publicado por primera vez en 1998 y que Errata Naturae acaba de publicar en castellano en una cuidada edición, ‘La Serpiente Cósmica, la alucinante historia de la ayahuasca, el ADN y el origen del conocimiento’, con traducción de Alberto Chirif.

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Que el verdadero chamán dé un paso al frente

Que el verdadero chamán dé un paso al frente

El uso ritual de ayahuasca suele describirse como “ancestral” o “milenario” entre los iniciados en occidente. Al usar el epíteto se está legitimando una tradición que –supuestamente- cuenta con una larga historia y, en consecuencia, una gran sabiduría acumulada. Otro tanto sucede con el yoga, la acupuntura, la meditación o cualquier otra práctica espiritual o de salud adoptada desde otras culturas.

Sin embargo, muchos indicios apuntan a el uso de lo que hoy conocemos como ayahuasca, es decir, el brebaje compuesto de dos plantas amazónicas, el bejuco B. caapi y el arbusto chacruna (P. viridis) puede que no tenga más de un par de siglos por parte de los pueblos originales de la floresta y que incluso algunos de ellos hayan conocido la sustancia en épocas tan recientes como los años 80 o 90 del siglo pasado, es decir, en la misma época en que su uso se empieza a popularizar fuera del Amazonas.

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