Dietas amazónicas en España: como en la selva, pero en casa

Dietas amazónicas en España: como en la selva, pero en casa

La dieta es una de las joyas preciosas que hemos recibido de la medicina tradicional amazónica, ¿por qué es una joya preciosa? Porque en la mayoría de las tradiciones indígenas se ha perdido el conocimiento del trabajo de las plantas a nivel emocional, espiritual y energético, es decir hay mucho conocimiento de las plantas enfocado en la parte física y los maestros en la Amazonia tiene un conocimiento vastísimo de las plantas a nivel energético y espiritual. Por esto la dieta es el trabajo más profundo y mas fuerte de la medicina tradicional amazónica.

Hermanosis fue el primer grupo en iniciar las dietas amazónicas en España: «Recibir estos conocimientos nos tomó más de 15 años de estudio y mas de 30 dietas de diferente duración y Hermanosis también fue el primer grupo en España en revalidar el trabajo energético y espiritual de las plantas ibéricas con la mirada de la medicina tradicional amazónica». Este verano comienza en Extremadura su 14ª edición, con un formato «lo más parecido posible al que se hace en la selva, un “tambo” de madera, con su colchón y su mosquitera, pero con algunas aportaciones propias: seguimiento psicoterapéutico individual y una comida sensiblemente más elaborada que la de la selva [donde el único alimento suele ser arroz hervido y banana]», según me cuenta Esteban Kutzwor, miembro fundador de Hermanosis.

La dieta mínima de Hermanosis dura una semana, de domingo a domingo, y exige el aislamiento completo del dietante. «Trabajamos con 100 plantas distintas de diferentes continentes, en función de lo que necesite la persona en ese momento» se prepara una formula maestra a medida de la persona y sus necesidades, explica Kutzwor. Las personas que acuden a la dieta presentan una «casuística variable», desde dolencias físicas a necesidades emocionales, traumas, duelos o bien, una necesidad de desintoxicar y desconectar de los problemas cotidianos. Muchos repiten cada verano, y es que, asegura Esteban, «los efectos de una dieta bien hecha duran para todo el año».

Con el paso de los años, las dietas de Hermanosis se han ido sofisticando y profesionalizando. En la actualidad, trabaja un equipo de 15 personas para atender a los 18 pacientes que participan en cada uno de los tres turnos del verano. «Cada paciente tiene un Psicoterapeuta asignado para él. Tiene una entrevista cuando entra, y una entrevista personal después de cada ceremonia para hacer integración adecuada de lo sucedido». Durante la semana de la dieta se celebran cuatro ceremonias, Una ceremonia de Purga de descarga con diferentes plantas, dos ceremonias de ayahuasca, colectivas, y una ceremonia individual de San Pedro.

¿Funciona la dieta? «Hasta ahora no hemos tenido ninguna queja. Todo el mundo consigue aquello que había venido a sanar. Sí nos ha pasado que una persona que había reservado dos semanas decida abandonar tras la primera… porque ya había conseguido su objetivo con creces».

Los ‘Retiros maestros’ del Santo Daime

No muy lejos de allí, en la Vera de Cáceres, cada verano desde hace diez años tienen lugar los llamados ‘Retiros maestros’, organizados por Juan Carlos de la Cal y Raquel Mora, miembros del Santo Daime. Esta organización espiritual de origen brasileño no cuenta con una tradición de dietas análoga a la del vegetalismo peruano, pero han recuperado las prácticas chamánicas propias de las tribus amazónicas donde nació el Santo Daime  hace 80 años. 

«El diseño del aislamiento en tambos individuales y la dieta alimenticia la heredamos de nuestra convivencia con los compañeros de Hermanosis. Pero después incorporamos prácticas como la “marcha de poder” propias de los modernos chamanes shuares de Ecuador y las tomas individuales asistidas desde un ámbito más terapéutico occidental. También hacemos temazcales de la forma que aprendimos con los amigos del Camino Rojo, con los que el Daime está alianzado desde hace más de veinte años. Y es que, en el fondo, uno de nuestros propósitos es similar a los de la búsqueda de la visión de esta línea mexicana», me explica por teléfono Juan Carlos de la Cal.

«Lo que hemos intentado reproducir es el espacio y el tiempo para alcanzar un poco más lejos, evitar esa “ayahuasca exprés”: llego una hora antes y salgo una hora después, y vuelvo al mismo contexto sin capacidad para procesar. Nosotros siempre decimos que el Daime es para la que gente que quiera trabajar, por eso le llamamos “trabajo” a la “ceremonia”». Una de las características que se quieren resaltar de estos retiros es que se busca “en espíritu familiar, tranquilo, relajado, en grupos pequeños, lo que permite trabajar la consciencia y la conciencia del propósito que cada uno se ha marcado. Por eso no hacemos publicidad. La gente va llegando por el boca a boca y siempre en circuito cerrado, a través de otras personas que ya nos conocen, de dentro o de fuera del Daime», añade Juan Carlos.

La “dieta” es mucho más que una dieta de planta –daime (ayahuasca) y San Pedro, en este caso-. También es una dieta de silencio, de desconexión con el mundo exterior y una dieta del móvil. «Cada vez es más difícil encontrar espacios así –explica De la Cal-, incluso al Juruá –un remoto poblado en la floresta amazónica, famoso por su exquisito daime– está llegando la conexión a internet. “Tomar distancia de nuestros conflictos y la experiencia con la planta acelera todos los procesos. Y ésa es una de las claves del éxito de la ayahuasca en este tipo de retiros. Las integraciones postrabalhos son muy potentes”.

Además del daime, los retiros maestros incorporan otras “medicinas”: «abrimos con un temazcal, que es una medicina muy buena, y a los tres días tomamos daime por primera vez». Otras medicinas de la floresta disponibles son el rapé, la sananga y el kambó. Tanto el Daime como el San Pedro se toman en una “marcha de poder”, un camino de un día entero por la montaña, donde se comienza viendo el amanecer en un antiguo castro celta de la montaña y se termina en una poza de agua dulce de la sierra de Gredos. “Es una forma de trabajar con los elementos en diferentes horarios y en movimiento, siempre activados por la planta, de una manera suave y consciente. Por eso le llamamos “Retiros Maestros” porque esa combinación de soledad, plantas y Naturaleza son los que realmente enseñan. Nosotros sólo ofrecemos nuestro lugar, nuestra experiencia y facilitamos el contexto”, asegura Juan Carlos.

En los años que viene celebrando la dieta, Juan Carlos ha visto infinidad de cambios, todos positivos: «Hay quien ha dejado adicciones, o quien ha venido con una enfermedad grave, y le ha servido para desapegarse, para aceptar la muerte. También el caso contrario, gente que llega derrotada y encuentran aquí a su luchador interior. Otro caso habitual es el de personas que llevan años medicadas (con pastillas para dormir, ansiolíticos) y dejan de tomarlas tras una semana. El problema es que vamos al médico para que te receten, pero luego no vuelves para que te “desreceten”».

Para afrontar una dieta, o cualquier otro retiro, con éxito «es esencial tener un propósito», remata De la Cal, que recuerda los versos de un himno del Santo Daime como metáfora de la dieta: “Cuando más pujas por mí, más tengo para darte”: «De eso se trata a fin de cuentas: cuanta más dieta haga uno, más silencio consiga, más medicinas tome y más claro tenga el propósito, más lejos llega y más beneficios recibe».

Rosa Giove explica cómo recibió su icaro ‘Ábrete corazón’

Rosa Giove explica cómo recibió su icaro ‘Ábrete corazón’

Los icaros (sin tilde, es una palabra llana y proviene del Quechua, “ikaray” significa soplar para curar) son los cantos medicina que se cantan durante las sesiones de ayahuasca para traer la curación. Según la cosmovisión amazónica, el icaro es la manera que tienen las plantas de comunicarse con los humanos, utilizando la música para transmitir su poder curativo.

«El icaro lo recibe el curandero durante las dietas con las plantas, que consisten en ir tomando una planta cada día, cuanto más tiempo mejor, mientras se sigue una dieta sin sal, azúcar, carne y alcohol, en aislamiento y abstinencia sexual. Al cabo de un tiempo el dietador empieza a soñar con el espíritu de la planta y en esos sueños el espíritu le enseña su canto, el icaro de esa planta. Cuando se aprende ese canto se recibe el poder curador de la planta, que se manifiesta cada vez que se canta», me explica Manuel Villaescusa, terapeuta, músico y miembro fundador de la Plantaforma.

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