Un estudio científico desvela la composición química de cien muestras de ayahuasca

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de ayahuasca? El nombre de la mixtura se ha convertido en un genérico en el que se engloban mezclas variopintas, con potencias muy distintas y una enorme varianza en sus alcaloides y sus ingredientes.

Para intentar traer algo de luz sobre este particular, un equipo de investigadores de encabezados por la psicóloga estonia Helle Kaasik ha analizado el mayor análisis químico de ayahuascas hasta la fecha, 103 muestras obtenidas en otras tantas ceremonias de ayahuasca en diez países –Brasil, Países Bajos, Estonia, Italia, Finlandia, República Checa, Grecia, Portugal, España y Estados Unidos– y procedentes de las iglesias de Santo Daime y UDV, chamanes tradicionales y neochamanes europeos. El artículo acaba de ser publicado en el ‘Journal of Psychoactive Drugs’ con el título de ‘Chemical Composition of Traditional and Analog Ayahuasca’.

¿Qué encontraron los investigadores? Para empezar, y como ya vimos en este otro artículo, una enorme diversidad de componentes y potencias. Por ejemplo, una muestra de daime en gel llegaba a contener 23 veces más cantidad de DMT que una segunda muestra obtenida de un neochamán europeo.

Como es bien sabido, el DMT es el principio activo que genera las visiones (la ‘pinta’) y que, en la receta tradicional, lo aportar la chacruna (Psychotria viridis). Sin embargo, para los puristas, el verdadero efecto de la ayahuasca viene determinado por los alcaloides presentes en la liana, la ayahuasca (Banisteriopsis caapi) que, no en vano, da nombre a la bebida. Sin embargo, y como veremos, la liana no siempre está presente en las “ayahuascas” analizadas en el estudio.

Los tres principales alcaloides psicoactivos presentes en la liana son la harmina, la harmalina y la tetrahidrohamina (THH), y sus proporciones también muestran unas sustanciales diferencias en función de la mezcla analizada; el porcentaje de THH osciló entre el 1.4 y el 55,4%; el de harmina, entre el 15 y el 75% y el de harmalina entre el 0,3 y el 16,8%.

¿Cómo se explica esta variabilidad? Existen varios factores, según los investigadores. El primero es, lógicamente, los ingredientes utilizados. La práctica totalidad de las muestras contenían B. caapi, pero algunas habían reemplazado la liana por Peganum harmala (ruda siria, también conocido como “ayahuasca europea”). No obstante, aunque la bioquímica del harmel sea análoga al de la B. caapi, su efecto no es necesariamente el mismo. En palabras de Steve Beyer recogidas en el estudio:

«La sustitución de la liana de ayahuasca por ruda siria, por más que la ruda contenga los mismos alcaloides supone una sensible diferencia experiencial. La experiencia con la ruda se ha descrito como cristalina, fría, abrumadora, errática e indiferente, en comparación con la ayahuasca, que se ha descrito como cálida, orgánica, amistosa y con propósito».

La sobreexplotación de la ayahuasca en sus países de origen y los recientes problemas de abastecimiento debido a la emergencia sanitaria por Covid han motivado que algunos facilitadores estén buscando fuentes alternativas a la liana (principalmente harmel) y a la chacruna (esencialmente jurema, Mimosa tenuiflora). Estas combinaciones, bautizadas como “anahuasca” por J. Ott, no siempre son anunciadas como tales por los facilitadores, según el estudio publicado en el ‘Journal of Psychoactive Drugs’.

El caso más extremo es el de una de las muestras analizadas, procedente de un neochamán europeo de un país sin identificar. Los investigadores encontraron que el brebaje que brindaba como ayahuasca no contenía traza alguna de la liana pero, en cambio, contenía moclobemida, un antidepresivo inhibidor de la monoaminooxidasa (IMAO), es decir que su función era permitir la activación del DMT para que los asistentes pudieran tener su “viaje” pero sin ninguna de las propiedades curativas y de trascendencia asociadas de la ayahuasca.

Cuestionado por el equipo investigador sobre esta irregularidad,  «el facilitador confirmó la adición de moclobemida y explicó que había comprado una mala cepa de liana de Internet y quería asegurarse de que todos los participantes tuvieran una experiencia. El facilitador añadió que añadir moclobemida era más seguro que añadir P. harmala y negó haber añadido hongos Psilocybe o psilocina al brebaje».

Desde la Plantaforma queremos recordar la importancia de informar a los asistentes a las ceremonias con ayahuasca sobre la procedencia y los ingredientes de la bebida. Tal y como reza el punto 2 de nuestro Código Ético, «Se debe informar de los posibles efectos, de la forma y duración de la sesión y de la composición de la substancia que se tomará de manera que los participantes pueda entenderlo y asimilarlo».

Enlaces:

‘Chemical Composition of Traditional and Analog Ayahuasca’. ‘Journal of Psychoactive Drugs’, 6 de julio de 2020.

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de ayahuasca?, Plataforma, 15 de julio de 2020.

Código Ético de la Plantaforma de Defensa de la Ayahuasca.

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