Kambó: la rana del Amazonas cuyo veneno refuerza el sistema inmunitario

Mientras decenas de equipos científicos trabajan denodadamente en busca de una vacuna contra el Covid-19, cada vez son más los que prefieren reforzar su sistema inmunitario como primera línea de defensa contra esta y otras infecciones víricas y bacterianas.

Desde hace unos pocos años en occidente, y no menos de un siglo entre los pueblos indígenas de la selva amazónica, se está extendiendo el uso de un veneno que se extrae de una rana endémica del Amazonas, conocida como ‘kambó’ o ‘kampô’ (Phyllomedusa bicolor).

El veneno deshidratado del kambó se aplica subcutáneamente quemando la epidermis con pequeños puntos, cuyo número –siempre impar- varía en función del estado de salud de la persona: desde la mera prevención hasta la sanación de enfermedades infecciosas, autoinmunes e incluso cáncer, según el testimonio de algunos informantes*.

El efecto del kambó empieza a notarse a los pocos minutos de su aplicación, en cuanto el veneno penetra en el caudal sanguíneo. Se percibe en forma de palpitaciones y un calor intenso. La persona -que ha de estar en ayunas y ha bebido varios litros de agua antes de la aplicación. vomitará la bilis y, poco tiempo después, vuelve a recuperar la normalidad. El kambó carece de psicoactividad, pero su efecto es intensamente físico.

«El kambó como medicina abraza todas las patologías, desde físicas hasta psicológicas y emocionales –explica Andrea Ferrara, terapeuta italiano que lleva siete años aplicando la medicina en Colombia y anteriormente en Italia, Guatemala y Nueva York- «Tiene excelentes resultados en casos de depresión, lupus, problemas de próstata y tumores. Eso sí, creo si bien es una terapia complementaria muy valiosa no puedo afirmar que cure el cáncer. Estoy en contra de los charlatanes que publicitan el kambó como una panacea», afirma el terapeuta, a quien contactamos a través de la página de Kambô Colombia.

Andrea Ferrara, durante una cura de kambó en Colombia.

Helena Toca es brasileña y se crio en la floresta de Brasil, en el selvático estado de Acre. Conoce la medicina del kambó desde los 16 años y la aplica desde hace más de 20, en Brasil y en España. Allá en la selva, el kambó se utiliza para todo tipo de dolencias: «Para curar el constipado, la malaria, la ‘panema’ (el malo de ojo) o los malos pensamientos», enumera Toca. También lo utilizan los cazadores para afinar su puntería, y sobreponerse al hambre y al sueño durante las cacerías en la selva. Estudios científicos recientes confirman estas cualidades en el veneno del sapo.

Usado de forma preventiva, «puedes aplicarte un punto cada dos meses, y no vuelves a coger un resfriado», asegura Toca. Varias personas confirman este testimonio. También hay quien asegura haber superado graves adicciones gracias al kambó: «Llevaba años abusando de la cocaína y del crack, y en una sola sesión de kambó dejé todo de golpe. Tuve la sensación de que me reiniciaba el sistema inmune, como si nunca hubiera probado esas drogas», recuerda C., un madrileño de 50 años. «Eso sí, tuve cara de sapo durante una semana», remata.

Kambó y Covid-19

El kambó se está aplicando en Brasil y en las zonas selváticas de Colombia como protección frente al Covid-19. Sin embargo, hay que ser extremadamente cuidadoso, en tanto «las muertes por coronavirus se producen por sobreactivación inmunitaria, que es precisamente lo que hace el kambó», explica José Carlos Bouso, director científico de ICEERS, y coautor de uno de los artículos más completos publicados sobre esta medicina: ‘Kambó, un remedio tradicional’. Bouso pide prudencia a la hora de aplicar el kambó a enfermos del coronavirus, porque aún se desconoce si puede potenciar el sistema inmunitario del enfermo o ser contraproducente y precipitar su muerte.

Andrea Ferrara ha aplicado la medicina del kambó a «más de 8.000 personas durante los últimos siete años en Colombia». Desde el estallido de la pandemia (“plandemia”, según él), «he aplicado kambó a personas con estados febriles y virales, probablemente debido a los síntomas del coronavirus, pero no lo puedo saber con certeza, porque la cobertura de las pruebas no es muy extensa en Colombia». De cualquier forma, Ferrara no duda de que la medicina ha de ser eficaz dados «los poderosos efectos de los péptidos del kambó contra bacterias, parásitos, protozoos y virus».

Otra terapeuta con amplia experiencia en kambó es Paola Consoli, que trabaja en la zona norte de Italia, la más afectada del mundo durante las primeras etapas de la pandemia del Covid-19. Según nos explica, «he trabajado mucho antes del confinamiento en la prevención, especialmente con personal sanitario. Todos pasaron la emergencia muy bien, no se enfermaron y, si bien no tengo la certeza de que no se enfermaran porque hicieron el kambó, pero para mí es así. Necesitamos más datos para saber si es cierto».

«He vuelto a trabajar recientemente y he tratado a dos personas que han tenido una forma leve del coronavirus. Les estoy trabajando el meridiano del pulmón, para darles más fuerza. Es una buena prevención para limpiar el sistema de todas las toxinas de las que se nutre el coronavirus», concluye Consoli.

Usos y abusos del kambó

Todos los terapeutas consultados advierten del peligro que supone la proliferación de personas que están dando kambó sin un conocimiento apropiado de la medicina, o bien buscando exclusivamente el lucro. No hay que olvidar que el kambó es un veneno y que se han documentado muertes en pacientes tras su aplicación. El kambó está desaconsejado en mujeres embarazadas o lactantes, casos de epilepsia

«Existe un sobreabuso del kambó –asegura Toca-. Hay que la aplica durante la lactancia o durante la regla y no se puede hacer. También es importante la intención que tenga el curandero: no hay que pensar en lo económico sino en la sanación. En caso contrario, el kambó no curará».

Para intentar reglamentar una práctica proclive al intrusismo, existe una asociación denominada International Association of Kambo Practioniers (IAKP), que brinda formación a los practicantes (350 profesionales se han formado, según su página web) e incluye un mapa que geolocaliza al terapeuta más próximo en cualquier lugar del mundo.

El futuro del kambó

La creciente popularidad del kambó plantea un dilema similar al que rodea la ayahuasca y otros remedios tradicionales del Amazonas, ¿hay medicina para tanta gente?, ¿puede una humilde rana aliviar las dolencias de millones de personas?

La tentación del lucro se cierne sobre los cada vez más escasos ejemplares de Phyllomedusa bicolor: un gramo de dermorfina, uno de los principios activos del kambó, 300 veces más potente que la morfina, «se vende a 1.000 euros y los sapos se venden a 400. Están desapareciendo. Los beneficios se calculan en 500 millones de euros», escribe el periodista y miembro de la Plantaforma Juan Carlos de la Cal en el artículo ‘Biopiratas en la Amazonia (I)’, una denuncia de la piratería de las medicinas tradicionales de la floresta por parte de la industria farmacéutica.

* [No se han realizado estudios consistentes sobre la eficacia y los riesgos del veneno del kambó, de modo que las afirmaciones aquí vertidas deben tomarse con la debida precaución. Igualmente, solo debería aplicarse el kambó con un buen conocedor de la medicina]

Fuentes:

‘Kambó, un remedio tradicional’, Eduardo Carchedi y José Carlos Bouso, ICEERS.

-Wikipedia: Kambó.

‘Kambo and its Multitude of Biological Effects: Adverse Events of Pharmacological Effects?’, Jan M. Keppel Hesselink, Clin Med.

‘Biopiratas en la Amazonia (I)’, Juan Carlos de la Cal, Gea Photowords.

Más información en International Association of Kambo Practioniers (IAKP) y en Volo di Colibri.

5 pensamientos sobre “Kambó: la rana del Amazonas cuyo veneno refuerza el sistema inmunitario

  • el 19/05/2020 a las 4:24
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    Yo use el cambio a fines de Febrero, fue una experiencia fuerte, vomite mucha bilis, de colores y blanco, después sentí una recarga de mi cuerpo increíble, no me ha dado gripe y me siento en perfecto estado de salud, tengo 62 años, lo recomiendo, solo si la persona que te lo aplica tiene mucho conocimiento y sea una persona despierta y consciente 🙌

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    • el 19/05/2020 a las 7:50
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      Hola soy Sally de 59 años , sufro de ansiedad, depresión, insomnio,fatiga constante sin razón ,no tengo colesterol, ni presión arterial, sufro colon irritable y lo peor me siento cansada de todo, trabajo y tengo una hermosa flia pero no estoy completa mil gracias 🙏🏼🙏🏼

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  • el 18/05/2020 a las 0:26
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    Excelente me lo realize dos veces Colombia con sr Andrea coso y una persona q sufro aortroxis y fibromagia desde q aplique los síntomas son muy pocos y llevo vida social más activa

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