El libro ‘La serpiente cósmica’, de Jeremy Narby, especula con la posibilidad de que los chamanes de la Antigüedad alcanzaron tal grado de introspección que llegaron a “observar” su propio ADN -la célebre estructura de doble hélice descrita en 1953 por Francis Crick y James Watson-, inmortalizando en centenares de diseños en decenas de civilizaciones una iconografía común en la que una serpiente (la serpiente cósmica) emula a las cadenas de nucleótidos que forman el ADN, la materia prima de la vida.
¿Es posible acaso profundizar aún más en esa introspección y trascender el nivel celular, generación tras generación, especie tras especie, hasta llegar al origen mismo de la vida?
Ese viaje en el tiempo 4.100 millones de años atrás es el que hizo el astrobiólogo Bruce Damer durante una sesión de ayahuasca en el Amazonas. Aquella experiencia, que el científico relató en público por primera vez durante la conferencia etnobotánica ESPD55 (Dorset, 2022), abrió el camino para desvelar un hallazgo científico que Damer llevaba más de 40 años persiguiendo: las condiciones que permitieron la emergencia de la vida en la Tierra.
Al principio fue una pregunta
La búsqueda de Damer comienza en la California de los años 60, cuando apenas tenía 6 años: ¿cómo es posible que algo tan bello y tan complejo como un lirio pueda emerger de algo tan simple como el barro?, recuerda Bruce durante su charla.
Aquella curiosidad infantil devino en una búsqueda científica del origen primigenio de la vida: Bruce fundó el Instituto BIOTA en 1996 y creó en un laboratorio la “sopa primigenia” en la que, supuestamente, surgieron las primeras células procariotas hace penes, durante el llamado período Hádico (entre 4.567 y 4.053 millones de años atrás).
El paisaje predominante durante el Hádico, llamado así en honor al inframundo de Hades, era algo así:

Recreación de un paisaje durante el eón Hádico.
El ‘momento Eureka’ de Bruce Damer
Todo gran avance en el conocimiento tiene su momento ‘Eureka’ y en el caso de Bruce Damer sucedió durante un retiro de ayahuasca en Pucallpa hace 13 años, en 2013. La relación de Bruce con los psicodélicos viene de mucho más atrás. De hecho, compartió un viaje de setas mágicas con el mismísimo Terence McKenna, el legendario gurú de la psicodelia y hermano de Dennis, a la sazón organizador de la conferencia ESPD.
Aquella ceremonia de ayahuasca ni siquiera requirió una dosis heroica. Muy al contrario, «en cada ceremonia del retiro estaba reduciendo la cantidad de ayahuasca que ingería. Aquella noche, mi dosis era 1/24 parte de una dosis activa, apenas unas gotas de la bebida sacramental», recordó el orador.
Dos horas después, comenzó un viaje transformador que recorrió el embarazo de su madre, su gestación, el esperma de su padre y, en un gigantesco flashback, una inmersión en la “sopa primigenia” para investigar los mismos orígenes de la vida. Cabe señalar que esta indagación no fue intencionada, más bien Damer aprovechó una de esas ventanas de oportunidad que nos ofrece la ayahuasca para desvelar misterios.
Bitácora de un viaje al Hades
He aquí un somero relato del viaje interno del científico (min 41:40-48:30):
«(…) Así es como ejecutamos la simulación de retroceder 4.100 millones de años, y rápido, porque tenemos tiempo y capacidad limitados. Así que nos lanzamos hacia los espermatozoides que retroceden hasta el esperma de mi padre, y el de su padre, y los padres de sus padres; este patrón de rebote que desciende a través de los animales, a través de los tetrápodos, a través de los gusanos, hacia los hongos eucariotas, bajando y bajando.
Y de repente tenemos que atravesar la nube microbiana, que es inmensamente grande en términos de puntos de conexión. Así que tiré de una palanca y salí disparado a través de esa multitud. Revisé la temperatura de mi cerebro porque estaba subiendo cada vez más, y pensaba que tendría que salir si se volvía demasiado intenso, que tiraría del paracaídas si era necesario, porque aquello estaba empujando con mucha fuerza.
Entonces irrumpimos; mi perspectiva emergió por encima de algo como esto que Ryan Norkus y yo habíamos representado: una isla volcánica en el Hádico, salpicando hacia la laguna de la isla, descendiendo hacia el entorno que hemos estado estudiando en nuestro laboratorio durante ocho años, que son las protocélulas.
Estas son sacos lipídicos llenos de ARN, ADN y péptidos que habíamos aprendido a producir en el laboratorio en grandes cantidades; el hecho de que se autoensamblen es un gran avance. Pero yo no podía ver todavía el camino completo hasta la vida.
Y ahí fue donde ocurrió el gran avance. Entonces pregunté, como todos deberían hacer en estados mentales extremadamente elevados como este: simplemente preguntar “¿qué hago?”. No tienes la respuesta; estás ahí para recibir orientación. Y la respuesta, a menudo en estos estados, es: conviértete en ello.
En ese momento me estaba separando para convertirme en la protocélula, convertirme en la cosa misma. Y había una en particular que tenía muchos efectos como de neón; parecía tener muchas cosas reunidas dentro. Así que me convertí en esa cosa.
Entonces empecé a perder el conocimiento, empecé a desmayarme; me estaba muriendo. Y mientras me iba pregunté qué estaba pasando, y la respuesta fue: “estás a punto de nacer; no puedes estar aquí, debes pasar por el nacimiento”.
Estuve inconsciente durante un tiempo y luego volví con un grito, un grito interno, donde mi cuerpo era como un saco flácido de moléculas. Y en medio de todo eso, una parte estaba separándose, brotando, y era negra por dentro; básicamente había un rastro tenue de polímeros moviéndose, y mi observador, mi pequeño cristal (…) los polímeros se movían como si una mano invisible los guiara. Y eso fue todo. Esa fue la pista, esa fue la descarga, esa fue la visión.»

Bruce Damer como una especie de “Indiana Jones” de la astrobiología, en una misión para sintetizar protocélulas en la naturaleza, polimerizando ARN mediante ciclos de humedad y sequedad en aguas termales ácidas en Hells Gate, Rotorua, Nueva Zelanda, junio de 2018.
Foto: Kathleen Campbell.
La hipótesis de las aguas termales
La hipótesis de las aguas termales de Bruce Damer propone que la vida no comenzó en el océano profundo, sino en charcas de aguas termales volcánicas en tierra firme, hace unos 4.000 millones de años.
Las pequeñas piscinas de aguas termales en campos volcánicos se llenaban y secaban repetidamente. Estos ciclos de humedad y sequedad concentraban moléculas orgánicas y permitían que se unieran para formar polímeros y protocélulas.
Los psicodélicos como vía de conocimiento científico
El insight de Damer con la ayahuasca no sólo sirvió para cimentar su hipótesis del origen de la vida sino también para retomar un campo de experimentación surgido en los años 60 y abandonado poco después, con la inclusión del LSD en la Lista 1 de las sustancias prohibidas en EE.UU.: el uso de las sustancias psicodélicas para inspirar soluciones a problemas científicos de difícil resolución.
El experimento de creatividad psicodélica de James Fadiman (1966)
En 1966, un joven James Fadiman -26 años- lideró un experimento que se propuso responder era si las drogas psicodélicas podían ayudar a resolver problemas científicos difíciles.
Los voluntarios del estudio debían estar enfrentándose a un problema real —algo que pudiera medirse, construirse, demostrarse o fabricarse— y con el que hubieran estado atascados durante al menos tres meses. Veintisiete hombres, entre ellos ingenieros, arquitectos, matemáticos, un psicólogo y un diseñador de muebles, se inscribieron.
A cada participante se le administraron 200 miligramos de mescalina, el equivalente a 100 microgramos de LSD, y se les dejó escuchar música clásica con los ojos cerrados durante un par de horas mientras la sustancia hacía efecto. Después, se les permitió trabajar en sus problemas.
Los resultados fueron sorprendentes. Hubo avances o soluciones parciales en 40 de los 44 problemas con los que los voluntarios estaban lidiando colectivamente.
Innovaciones surgidas del experimento
Entre las innovaciones tangibles que surgieron poco después de la experiencia psicodélica se incluyen:
- un teorema matemático para circuitos de compuertas NOR,
- un nuevo diseño de microtomo vibratorio,
- un experimento de sonda espacial para medir propiedades del Sol,
- una mejora técnica en el grabador magnético,
- un nuevo modelo conceptual del fotón,
- y un dispositivo para dirigir el haz de un acelerador lineal de electrones.
Si bien no formó parte del experimento de Fadiman, la inspiración de Francis Crick para con la doble hélice del ADN al que hacíamos mención más arriba es el insight psicodélico más renombrado de la historia de la ciencia. Crick, James Watson y Maurice Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962 por este hallazgo. Crick reconoció tiempo después que aquella estructura se le apareció durante un viaje con LSD.

Centre for MINDS
Bruce Daner quiere revivir el espíritu de aquel experimento y replicar su propio hallazgo en la génesis de la vida con el denominado Centre for MINDS. La vocación de este proyecto, en palabras de su fundador, es «abrir un cuarto sendero -además del uso indígena, el crecimiento personal y las aplicaciones terapéuticas- en la investigación psicodélica: el uso de estados alterados para hallazgos creativos».
El proyecto Mind Flux y el estado de fluidez creativa
El programa emblemático de MINDS en estos momentos es Mind Flux, una investigación liderada por los doctores Manoj Doss y Greg Fonzo, de la Universidad de Charmaine, que evalúa si la psilocibina, uno de los componentes activos de los hongos psilocibios, puede mejorar la capacidad cerebral para inducir el estado de fluidez, un estado mental asociado a la creatividad y el pensamiento flexible.
«Tal vez, a través de esta iniciativa podamos movernos dentro de una cultura psiquedélica en la cual las medicinas para la curación puedan servir también como elixires del descubrimiento», concluye Daner.

Con información de ESPD55 (YouTube), Wired, Extended Evolutionary Synthesis y Plantaforma.
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