El tabaco es la “medicina rey”, también contra el Covid-19

Recientemente, se ha publicado un controvertido artículo científico en Francia en el que se afirma, textualmente, que «la nicotina puede ser un agente preventivo potencial contra la infección por Covid-19». Para llegar a esta conclusión los investigadores franceses estudiaron el efecto de la nicotina en los enfermos de coronavirus tras hallar que en una muestra de 350 pacientes hospitalizados, tan solo un pequeño porcentaje, un 5%, eran fumadores, muy por debajo de lo esperable, en un país en el que fuma el 20% de la población.Esta baja prevalencia de los fumadores entre los afectados por la enfermedad está corroborada por otros 17 estudios independientes en todo el mundo: efectivamente, parece ser que el Covid-19 afecta menos, mucho menos, a los fumadores.

El estudio francés ha sido desacreditado por ser “insuficientemente representativo”, por otros científicos, e incluso sus autores han sido acusados de tener vínculos con la industria tabaquera.

Lo cierto es que cuando hablamos de tabaco no siempre estamos hablando de lo mismo. Para empezar, existen 64 especies distintas de la familia Nicotiana, siendo la más consumida la variedad Nicotiana tabacum o “tabaco de Virginia”, ingrediente principal de los cigarrillos que puedes comprar en el estanco y que causan, y esto sí que es indiscutible, un gigantesco problema de salud pública.

Nicotiana rustica. Imagen: Wikipedia/Wikicommons.

El tabaco es la planta rectora por excelencia en la cosmovisión de los pueblos indígenas de todo el continente americano, de Tierra del Fuego al Canadá. En el curanderismo amazónico, el tabaco es considerado el “gran maestro”, y su iniciación exige un aprendizaje que puede durar años.

El tabaco es «la ‘planta maestra’ por excelencia, no sólo en la práctica chamánica altoamazónica, sino en las prácticas chamánicas de toda la cuenca amazónica», escribe el antropólogo Santiago López-Pavillard en su tesis doctoral ‘La vida como proceso de sanación’ (2015).

«El tabaco es la planta macho, según la cosmovisión amazónica. Sirve para enraizar y, en la selva, suele ser un requisito tomarla antes de tomar ayahuasca», según el herbolario y tabaquista Ramón Puig Domenech.

Por tanto, cualquier parecido entre el tabaco sagrado y los cigarrillos empaquetados es pura coincidencia, o, en otras palabras, “Eso que tú fumas no es tabaco”, como titula en la revista Cáñamo el periodista y estudioso de las plantas maestras Héctor Márquez. Puede que la confusión sobre el efecto del tabaco en la salud –no solo con el coronavirus- tenga que ver con el equívoco entre lo que comúnmente se conoce como “tabaco” y la planta sagrada original.

«El caso del tabaco es uno de los procesos de adulteración y reconstrucciones más extremos que conozco. El resultado es un constructo que no tiene nada que ver con el tabaco. En puridad, no se le puede llamar tabaco, y está asociado a una forma de consumo que tampoco tiene que ver con las formas originales», explica Márquez por teléfono.

Las formas originales a las que se refiere Márquez son: bebido como líquido, inhalado nasalmente como rapé, masticado, para extraer el alcaloide a través de la saliva, y, en última instancia, fumado. De hecho, esta última vía de administración –inhalar el humo- estaba reservada a los chamanes que ya habían alcanzado un profundo conocimiento de la planta.

¿Por qué esta jerarquía? Según nos explica Alfonso Barba, maestro tabaquero español afincado en Francia, «el tabaco es la única planta –que yo conozca- que trabaja los cuatro elementos: la tierra, el agua, el fuego y el aire. El proceso es empezar a tomar sus elementos femeninas, la tierra y el agua, es decir, en forma bebida. Una vez que esos elementos están en el cuerpo físico es cuando ya puede empezar a tomarlo en su forma masculina, el aire y el fuego, es decir, fumado».

 Usos del tabaco en el curanderismo

¿Para qué se utilizaba el tabaco en la tradición andina y amazónica? De nuevo, según López-Pavillard, «en sus usos medicinales se usaba como tonificante, como desintoxicante, como estimulante, para calmar diarreas, para curar bronquitis, para extraer gusanos y parásitos, para centrar la atención. Y, sobre todo, para protegerse de los malos espíritus y permitir la comunicación con el otro, fuera vivo cercano o extranjero, espectro o dios».

Uno de los usos más desconcertantes del tabaco en su uso ritual es ayudar a dejar de fumar el “otro” tabaco, el cigarrillo industrial. Así lo confirma Ramón Puig Domenech, herbolario y buen conocedor del tabaco –modalidad Nicotiana rustica-, tras “dietar” la planta varias veces en Perú: «He organizado tomas de tabaco y el 60% de los asistentes han dejado de fumar», explica Puig desde su herbolario Milfulles, en Mataró (Barcelona).

En realidad, como insisten todos los tabaqueros consultados, no es la nicotina lo que hace que el tabaco sea nocivo para la salud, sino el alquitrán y el hecho de inhalar humo. Los parches de nicotina que se venden en farmacias para dejar de fumar contienen el equivalente a una cajetilla de cigarrillos, unos 20mg en total, que se filtran al flujo sanguíneo a través de la piel.

Mapacho, el tabaco tradicional. Foto: Walter Coraza Morveli /Cuzco Eats.

Un grupo de médicos e investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha han propuesto utilizar parches de nicotina para combatir el Covid-19, dada la menor prevalencia de la enfermedad entre los fumadores.

Fumar es la forma de administración más común, pero no la única vía para absorber los beneficios del tabaco. En los artículos que se han publicado criticando el estudio francés que contempla la nicotina como un agente protector contra la Covid-19, se recuerda insistentemente en el daño a la salud que provoca el tabaco. Pero ni es “tabaco en puridad”, como explica Héctor Márquez ni fumar es la vía de administración más adecuada para recibir los beneficios de la nicotina.

Al contrario de la ayahuasca, el tabaco no provoca visiones, aunque sí es psicoactivo: «intensamente psicoactivo», en palabras de Héctor Márquez. Todos los consultados para la elaboración de este artículo coincidieron en que la ingesta de tabaco no provoca visiones, aunque sí sueños lúcidos. «Te sume en un estado semionírico, entre la vigilia y el duermevela, que te permite conectar contigo mismo a un nivel muy profundo», resume Puig Domenech.

Algo tienen en común los entrevistados para este reportaje: todos ellos han trabajado con Ernesto García-Torres, vegetalista afincado en Iquitos y especialista en tabaco. Tal y como explica Ernesto en esta entrevista, «el tabaco es la planta maestra. Yo le llamo la “medicina rey” en el mundo, porque si no hay tabaco, ningún chamán en el mundo puede curar. Ninguna planta tiene su efecto curativo si no tiene el soplo del tabaco» y añade, «el mundo moderno ha satanizado al tabaco, añadiéndole químicos y preparándole de forma errónea».

Fuentes:

-‘A nicotinic hypothesis for Covid-19 with preventive and therapeutic implications’, Qeios, 21 de abril de 2020.

‘El estudio francés sobre la nicotina y el COVID19 es preliminar y las autoridades insisten: fumar tabaco no protege del coronavirus’, Newtral, 1 de mayo de 2020.

-‘¿Parches de nicotina contra el covid-19?’, The Conversation, 28 de abril de 2020.

‘La vida como proceso de sanación: prácticas chamánicas del Alto Amazonas en torno a la ayahuaca en España’ (2015)

“Eso que tú fumas no es tabaco”, revista Cáñamo, 1 de diciembre de 2016.

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