El camino a los Misterios

El camino a los Misterios

Primera parte: una posible solución 

En 1978 se publicaba El Camino a Eleusis. Una solución al enigma de los misterios, libro que aborda los antiguos ritos iniciáticos griegos del Santuario de Eleusis en honor a las diosas Deméter y su hija Perséfone, a partir de las ponencias dictadas por R.G. Wasson, Albert Hofmann y Carl A. P. Ruck, para la Conferencia Internacional sobre Hongos Alucinógenos, celebrada en Washington en el otoño de 1977.

La colaboración entre los tres autores había surgido a raíz de una propuesta de Wasson a Hofmann, para que este tratara de determinar si en en los ritos eleusinos se recurría a un hongo parásito presente en el trigo, la cebada o el centeno, conocido con el nombre popular de cornezuelo (Claviceps purpurea), como sustancia psicoactiva que facilitara a los participantes una experiencia trascendente.

La conclusión a la que Hofmann llegaba parecía clara, “sí, pudieron haber obtenido un enteógeno del cornezuelo del trigo o la cebada” el cual, diluido en la bebida ritual, llamada Kykéon, que los participantes tomaban durante la ceremonia, les proporcionaría – según Hofmann – una experiencia similar a la de la ingesta de LSD o psilocibina.

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‘Microdosis con ‘Amanita muscaria’’

‘Microdosis con ‘Amanita muscaria’’

El mayor estudio sobre el hongo psicoactivo ha sido escrito por una investigadora rusa bajo seudónimo desde su ‘dacha’ en Siberia

La Amanita muscaria, conocida en España como «matamoscas», está presente en todas partes. Aparece como estatuas de jardín, disfraces de Halloween, papel de regalo y fundas para móviles. En la cultura popular es omnipresente en los Pitufos, en la versión de Tim Burton de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, en ‘Fantasía’, de Disney, y como el icónico hongo de Super Mario. Aunque la mayoría de las personas utilizan la frase «hongo mágico» para referirse al menos colorido ‘Psilocybe cubensis’, los debates sobre los ‘niños santos’ casi siempre están marcados por el emoji de Amanita: 🍄.

A pesar de esta omnipresencia en la representación, hay muchos malentendidos sobre la A. muscaria. El ilustre micólogo Paul Stamets ha nombrado a la Amanita como «uno de los hongos más peligrosos que alguien puede comer». De hecho, la gente que consume este hongo por sus efectos psicoactivos tiene preocupaciones de seguridad que no son habituales de los psicodélicos clásicos, preocupaciones que hacen más crítico tener un acompañante y un entorno seguro al interactuar con este hongo.

Los comentarios sobre A. muscaria están llenos de debates sin resolver, inexactitudes, especulaciones y rumores, en parte fomentados por la propaganda prohibicionista en Occidente y especialmente en Rusia, cuna del chamanismo siberiano, que la URSS intentó erradicar durante el oprobioso período estalinista.

Con el propósito de arrojar luz y disipar mitos sobre la Amanita, una médico y activista rusa llevó a cabo entre 2020 y 2023 el mayor estudio hasta la fecha sobre la microdosificación del hongo. Más de 12.000 personas han aportado sus experiencias con la Amanita, experiencias que han sido recopiladas por Baba Masha Some, seudónimo de la autora, que oculta su identidad para protegerse de las leoninas leyes prohibicionistas de Rusia, país en el que difundir información sobre psicoactivos es considerado propaganda de narcóticos y puede acarrear duras penas de cárcel.

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