«La ayahuasca nos trae conciencia ecológica, pero nos olvidamos de que la estamos sobreexplotando»





 
Susana Bustos nació en Chile, pero lleva más de 20 años viviendo y trabajando en la soleada California, estudiando y enseñando sobre las plantas maestras en el California Institute of Integral Studies (CIIS), y viviendo en primera fila el renombrado 'Renacimiento Psicodélico'. Hablamos con Bustos vía Zoom acerca de la ayahuasca, los ikaros y la internacionalización de la planta, el tema sobre el que gira la próxima formación online que realizará el próximo mes de septiembre junto a la también psicóloga Paulina Pozo, fundadora de Psicología y Vegetalismo.

Empecé mi trabajo durante la formación con Stan Grof en respiración holotrópica en Argentina, hace 25 años. Me interesé por la ayahuasca, tuve un viaje de 12 horas al que sucedió una intensa crisis espiritual. Por suerte, tenía el contexto de la respiración holotrópica de Grof, deduje que tenía que ir a la selva. Fui a Takiwasi, trabaja en programas de prevención de las drogas en Chile, llegué a Takiwasi y me recibió el curandero, que resultó ser don Solón Tello Lozano, que yo no sabía quién era. El proceso duró cerca de cuatro años, y en esos ires y venires pensé que aquello tenía un enorme poder sanador. Por sugerencia de Grof postulé a una beca para el CIIS y allí me gradué con un tesis sobre los ‘ikaros’, los cantos de la ayahuasca que fueron instrumentales en mi propia sanación. Posteriormente, mi vida quedó asociada a las plantas -particularmente la ayahuasca y el vegetalismo- pero luego se expandió a otras plantas sagradas. Investigué más y conocí al maestro Juan Flores Salazar, asaninka, que me tomó del brazo y ha sido mi gran maestro, si bien he aprendido mucho también de mis pasos por Takiwasi.

¿Crees que hay un punto en el que se llega a saber todo de la ayahausca?

Jamás. Más que saber, yo creo que entras en un flujo de conocimiento que te da lo que necesitas en el momento. En el momento sabes, y después se va. Cada momento es un momento generativo, y si estás en ese flujo, te trae el conocimiento necesario.

¿Cuál es tu vínculo actual entre la docencia y las plantas maestras?

Estuve seis años como mentora y profesora en el CIIS, en el certificado de psicoterapia asistida con psicodélicos. Llevo muchos más años en esa misma institución enseñando chamanismos enteogénicos, integración, investigación… y ahora con la expansión de los psicodélicos me invitaron a distintos programas de formación para psicoterapeutas, y uno de ellos es la Universidad de Berkeley, en California, un programa de un año con énfasis en psilocibina que empieza en septiembre.

Además, con una colega chilena, Paulina Pozo, que fue coordinadora clínica en Takiwasi, hemos creado una escuela hace tres años que busca tender puentes entre el vegetalismo peruano y el discurso occidental de la psicoterapia y medicina.

¿Cómo estás viviendo el Renacimiento Psicodélico, desde su mismo epicentro?

Este proceso de internacionalización empezó hace unos 15 años, y unos añitos después continúa con este renacimiento de los psicodélicos, dos fenómenos que se juntan y retroalimentan, no sólo para la ayahausca, sino otras sustancias como la wachuma, el bufo, que está en todas partes. Hay cosas que son específicas de las distintas plantas (o animales). Por ejemplo, la wachuma puede crecer en muchos climas, pero no así la ayahuasca, lo que provoca problemas de sobreextracción, tenemos que empezar a cultivarla, y esa planta es bien distinta a la ayahuasca que crece en la selva dentro de su ecosistema, con toda la información que recibe de su entorno. También preocupa lo que pasa con las culturas que sostienen los saberes y conocimientos ancestrales, que muchos ven como una oportunidad la llegada del occidental, y están comodificando sus comportamientos para adaptarse al occidental. Esto provoca la pérdida de los saberes, y la génesis de disputas entre las mismas comunidades, pues se crean jerarquías distintas porque hay dinero de por medio. Hay algunas iniciativas increíbles para conservar estos saberes, pero estamos apenas empezando, y como yo lo veo no tiene que ver únicamente con el dinero, sino entender las cosmologías y qué es reciprocidad para los pueblos originarios.

Se corre el riesgo de que caigamos una vez más en el extractivismo: utilizar la planta/plantas para interntar parchear este sistema que se tambalea…

Correcto. Todos los que hacemos plantas, queríamos y queremos un cambio sistémico, un cambio a una forma de vivir y a una forma de ser más humana, con interdependencia, que tengamos claridad… y estamos corriendo el riesgo de reproducir el mismo sistema, específicamente en el Renacimiento Psicodélico, pero también en la sobreextracción de la ayahuasca; la planta nos trae tanta conciencia ecológica, pero nos olvidamos que estamos haciendo sobreextracción, y también nos olvidamos de la simbiosis entre los pueblos originarios y el uso de las plantas sagradas, todo un ecosistema integrado por plantas, personas, tierra y agua que se pierde cuando ponemos el énfasis en “la planta” y no en las plantas, que forman la farmacopea de la selva, el trabajo con todas las formas con todas las tecnologías de lo sagrado: dietas, purga, cámaras de sudoración… es mucho más amplio que poner el foco en la sustancia psicoactiva.

Háblanos del curso que imparte Psicología y Vegetalismo el próximo mes de septiembre.

Va a dirigido a psicoterapeutas pero también a gente que trabaja con plantas y quiere hacer este puente entre ambos mundos. Paulina y yo pensamos en hacer de a poco cursos, este versará sobre los Desafíos de la internacionalización de la ayahausca. Será vía Zoom, 16 horas en cuatro viernes durante el mes de septiembre. Vamos a entrar en las motivaciones, los cambios y los desafíos, tanto para occidente como para los pueblos originarios. Posteriormente, nos meteremos con los desafíos para la psicoterapia: los choques paradigmáticos, las crisis espirituales, la ética… qué hacemos con estas personas que vienen a la consulta abiertas energéticamente, y nosotras no tenemos ni idea de cómo trabajar energéticamente con alguien. Entonces, hacemos diagnósticos apresurados, que tienen que ver con nuestra forma de contemplar la salud mental. Vamos a trabajar con distintos casos clínicos, y distintas situaciones con las que nos podemos encontrar y poder abrir el paradigma de la salud mental en Occidente a otras formas de entender.

Nosotras no sabemos todo. Hemos aprendido muchísimo con los colegas que han hecho la supervisión clínica, por eso la invitación a la co-construcción con nuestros alumnos: es un conocimiento para todos.

Hablando de choques entre paradigmas, lo que Grof llama “emergencias espirituales” en la psicología clásica podría ser tachado de psicosis. ¿Es así?

El concepto de emergencias espirituales lo acuñaron Stan y Cristina Grof en los 80, la misma Cristina sufrió una crisis que incluye adicción al alcohol. La otra definición que se usa es “crisis espiritualmente transformativa”, en palabras de Casson, una psicóloga canadiense que ha vivido y estudiado las experiencias cercanas a la muerte. Grof crea las redes de emergencia espiritual en distintas partes del mundo; son redes llevadas por voluntarios de la psicología transpersonal o integrativa, con motivación de apoyar a gente en emergencias espirituales, hay un documental que se llama ‘Crazywise’, un seguimiento de dos personas con este tipo de crisis durante dos años. Con el tema de las plantas está sucediendo mucho, porque se abre el encuentro con seres y realidad que ni nos imaginamos que existen, y que parecen más reales que la misma realidad. Yo me encuentro en mi clínica con gente que viene en estado de shock, y no puedo hacer psicoterapia hasta que bajan de ese estado.

¿Es ese estado apropiado para trabajar con plantas maestras a nivel terapéutico?

Es una pregunta difícil ni aquí porque las emergencias espirituales yo las he visto con todo tipo de sustancias, incluidas las plantas. Alguien se puede ir a la selva y tener una emergencia espiritual, y también tenerla con LSD. Cuando hay alguien con una emergencia espiritual, yo no voy a trabajar con sustancias ni con nada que pueda abrir aún más su estado alterado de conciencia, a menos que tenga un equipo de gente con el que ueda trabajar 24 horas al día. Normalmente eso es muy difícil y eso esuna de las razones porque las redes de emergencias espirituales no han sobrevivido, porque exigen un enorme compromiso por parte de los voluntarios. En mi caso, yo necesité ayuda 24 horas por por lo menos una semana; eso significa va a tener gente que estuviera conmigo en los momentos en que yo empezara las aperturas en las crisis y los temblores, noche y día.

¿Crees que existe una diferencia sustancial entre compuestos vegetales y sintéticos?

Creo que las plantas traen una autoridad, la sensación de que tú estás trabajando con una inteligencia que se presenta como inteligencia en tu experiencia subjetiva. Una inteligencia que puede traer desde las sensaciones más profundas de intimidad y de cuidado del alma. Esa información que te trae no es para ti, no es para nadie y más que eso tiene una significación enorme de un cuidado y de un amor impresionante.

También hay espíritu en los psicoactivos sintetizados, según mi experienciay también la experiencia de la gente. Lo que sí estoy segura es que la diferencia es enorme entre entre el espíritu en la planta y el espíritu en los psicoactivos.

Existe otro factor adicional, concretamente el ‘ikaro’, ahí hay una tecnología muy misteriosa. ¿Qué has conseguido desentrañar durante tu estudio de este tema?

Yo creo que ese punto es clave. Tiene que ver con la relacionalidad. Cuando estamos hablando de la otridad de las plantas, del espíritu de las plantas, la comunicación universales a través del canto, y ahí hay un terreno enorme del que hablar y es cierto que no tenemos ese tipo de comunicación cuando trabajamos con sustancias sintetizadas, porque no existe la tradición. Eso no no se pueda construir esa relación, pero no hay tradición de cientos de años. Y es curioso porque cuando trabajamos con los ikaros (como se llaman en el vegetalismo). Dentro de los shipibo-konibo, tienen seis formas distintas para sus cantos, y todas son diferentes del vegetalismo puro: cantan con ‘falseto’; cantan con entradas y salidas de aire; cantan en polifonía… Esto es bien distinto a los cantos de los asaninkas, por ejemplo… Hay distintas distintas formas pero el concepto central es relacional: el canto en sí es un encuentro entre la intimidad la planta y tu propia energía. Uno no le canta a la planta, sino que el canto en sí ya es una comunión entre la planta y tu energía. Entonces cuando estás cantando estás moviendo la planta que ya es ingerido dentro de tu estructura energética a través del sonido y esa vibración es la que pasas al ambiente donde hay otros que pueden beneficiarse de esa intimidad con la planta que tú ya tienes

Entonces, cualquiera puede cantar ‘ikaro’, pero es el curandero quien tiene la maestría del canto y mueve la energía de la planta dentro del propio cuerpo a través del canto y eso impacta lo que hay afuera. Los curanderos dicen: “hay que salirse ara que la planta haga el trabajo. Podríamos decir que no hay localidad, que no solamente dentro del cuerpo del curandero que también es afuera y adentro no y afuera la planta

¿Crees que la globalización de la ayahuasca es algo fortuito o crees que responde a una suerte de “plan”, con algún objetivo por parte de la inteligencia vegetal?

Excelente pregunta. Creo que eso se puede mirar también desde distintos puntos de vista. Me gusta mucho lo que dice Alberto Villoldo, un estudioso del chamanismo. Él cuenta una historia de los quero en Los Andes Peruanos, donde le dicen a él: “Nosotros te soñamos”, y esta idea de que las cosas son fortuitas, sino que hay un hay un desarrollo de la conciencia y un traspaso de los saberes ancestrales a la gente en Occidente que fue planeada de antes. Tiene que haber un retorno no a la Tierra un retorno. Somos mamíferos, y tenemos este soplo del espíritu imbuido en nuestra carne. Ha habido muchas profecías, de estos tiempos en los que la separación entre el corazón y la Tierra iba a ser tan grande que iba a haber cataclismos: el calentamiento global, los incendios. Estaba pensado que esto iba a pasar y tiene que haber saberes que nos traigan de vuelta a la comunión. Esto lo he escuchado muchísimo en los indígenas del norte y también en tradiciones en las no se trabaja necesariamente con plantas maestras en el sur. Lo he escuchado mucho menos en gente de las tradiciones de la Amazonía.

Si tú me preguntas a mí, yo creo que sí, creo que las plantas están volviendo con esta fuerza porque hay algo que tenemos que recordar, y lo olvidamos. Yo no sé si esa es la inteligencia de las plantas que quiere hacer eso. Hay muchos maestros los que dicen las plantas son neutras, las puedes usar para el mal o para el bien. Cuando yo trabajo en el ayahuasca veo que hay una intencionalidad también en la planta pero no sé si es la planta o es el en el encaje que hay entre todas las fuerzas que están trabajando juntas para mi evolución y mi crecimiento

Ahí está también está la cuestión del riesgo y esa es una de las cosas que veremos en el curso, que cuando uno recibe un mensaje, tiene que tener el discernimiento de dónde vienen esos mensajes. He conocido a gente que lleva muchos años en este baile que pide tres veces confirmación de algo que me dice la planta antes de actuar. En ocasiones, las voces de las plantas se pueden mezclar también con las voces internas. Entonces el trabajo del discernimiento es muy importante.

El peligro de “la ayahuasca me dijo…”

Hay etnias que dicen que la planta engaña. Tienes que tener cuidado porque no te dice siempre toda la verdad. Me surge el ejemplo de este señor que se fue a Perú a quien la planta le dijo que tenía que trabajar con los hongos. Se trata de una persona muy solitaria, empezó a trabajar con los hongos y me contó el proceso, que fue muy interesante porque se le aparecía su maestro… Pero cuando tú empiezas a mirar más profundo, lo único que ocurre es que este señor empieza a asilarse más y más y más del contacto social y, claro, esas maravillosas enseñanzas no tiene cómo aplicarlas ni con quién, porque sólo quiere estar siempre en el estado alterado y recibiendo enseñanzas. Hay veces que el trabajo con plantas nos enferma más, pero con fascinación. Hay riesgos en el camino espiritual y por eso es importante estar en comunidad.





Susana Bustos, psicóloga clínica, profesora del IIS de California y del curso ‘Desafíos psicoterapéuticos de la internacionalización de la ayahuasca y lineamientos de trabajo efectivo’, organizado por Psicología y Vegetalismo.

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Y además:

«Es preciso tener puentes entre la psicoterapia occidental y el trabajo con plantas maestras», Plantaforma, 16 de diciembre de 2021.

«El modelo de Grof va décadas por delante de la comprensión actual de la psiquiatría y psicología», BMed, 5 de enero de 2022.

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