A continuación un breve extracto del artículo ‘El uso de la ayahuasca: un encuentro entre tradiciones amazónicas y terapias psicodélicas occidentales’, del músico y psicoterapeuta Manuel Villaescusa, que puedes leer íntegramente en este enlace.
Jeremy Narby (Montreal, 1959) lleva toda una vida intentando reconciliar el conocimiento científico con el conocimiento tradicional de los pueblos amazónicos, un empeño que puede vislumbrarse en dos de sus libros, el reciente ‘Ayahuasca, tabaco y la búsqueda de conocimiento’ (2021) y el celebérrimo ‘La serpiente cósmica’, donde intenta (y logra) conectar las visiones chamánicas de diversas culturas ancestrales con la estructura de doble hélice del ADN, descrita por primera vez en 1953.
Narby participó recientemente en el podcast The Onaya Project, parte de The Onaya Science, un proyecto liderado por el dr. Simon Ruffel, miembro de una nueva generación de investigadores que ha crecido sobre hombros de gigantes como Narby. Ruffel comparte con Narby el empeño de tender puentes entre ambos sistemas de conocimiento, el científico y el chamánico.
Los líderes de la etnia shipibo-conibo denuncian un ‘extractivismo espiritual’ a partir de la planta y alertan sobre los impactos de la explotación en la selva y los conocimientos indígenas
En las exuberantes extensiones de la Amazonía peruana, se cierne una crisis espiritual. La planta de ayahuasca, central en los rituales de los chamanes Shipibo-Conibo, enfrenta serias amenazas. Los líderes indígenas han acuñado el término «extractivismo espiritual» para describir esta alarmante tendencia, advirtiendo sobre sus graves impactos en la selva y el rico conocimiento ecológico tradicional que se ha cultivado aquí durante siglos.
Las antropólogas Silvia Mesturini y Emilia Sanabria han escrito un libro junto con el onanya (sabedor) shipibo José López Sánchez, «Trabajar con las plantas que tienen madres. Diálogos con un onanya shipibo», que puedes descargar gratuitamente en la página de Shipibo Rao.
El libro es una destilación de cientos de horas de conversación de los tres durante varias dietas de plantas maestras en el centro de José en el Amazonas peruano. En este extracto del primer capítulo, ‘Ayahuascaína’, el curandero alerta sobre los peligros que acechan a la ayahuasca en el proceso de medicalización, durante el que -afirma el onanya- pierde su espíritu y su madre.
Los reiterados casos de irrupciones policiales en ceremonias de ayahuasca forman parte de una campaña intencionada de «miedo, desconfianza y desinformación» con el objeto de poner en entredicho una práctica ancestral que ofrece numerosos beneficios para sus participantes, beneficios repetidamente avalados por la ciencia.
El hostigamiento hacia los facilitadores de la bebida amazónica en España ha levantado una ola de rechazo entre la comunidad científica internacional. Más de un centenar de notables estudiosos, psicólogos, antropólogos y activistas se han adherido al artículo/manifiesto publicado por Chacruna Institute y firmado por Bia Labate, Henrique Fernandez Antunes, Galuber Loures de Assis y Clancy Cavnar con el título ‘Una llamada para el apoyo público contra la demonización actual de las prácticas de ayahuasca en España’.
Entre los firmantes del manifiesto están Rick Doblin, fundador de MAPS; David Bronner, CEO de Dr. Bronner; el antropólogo Edward MacRae, destacado estudioso del culto del Santo Daime; Helle Kaasik, investigadora de la Ayahuasca; el doctor en Farmacología José Carlos Bouso; el psiquiatra y escritor Ben Sessa y el investigador español Carlos Suárez Álvarez.
Las detenciones de facilitadores de ayahuasca en España «han reavivado el debate sobre el uso del brebaje en el país, liderado por la cobertura sensacionalista de los medios de comunicación que a menudo ignoran los datos científicos disponibles. Las acusaciones son las mismas: los grupos de ayahuasca son sectas que utilizan drogas peligrosas para manipular a sus adeptos, comúnmente descritos como personas frágiles y crédulas, con el fin de obtener ganancias financieras», según el artículo de Chacruna.
«En medio de este escenario de detenciones, procesamientos, informes sensacionalistas y la difusión del miedo, la desconfianza y la desinformación, es necesario abordar el tema de manera juiciosa, dejando de lado prejuicios y preconceptos. Es crucial en un momento como este analizar los conocimientos acumulados sobre el uso religioso de la ayahuasca, así como comprender los contextos en los que ha ocurrido la regulación de la bebida con éxito, creando modelos de políticas públicas que se pueden estudiar y adoptar en otros contextos socioculturales».
Campaña de ‘crowdfunding’
Con el objeto de proteger el buen nombre de la ayahuasca de los ataques que está sufriendo en España, desde la Plantaforma para la Defensa de la Ayahuasca hemos puesto en marcha una campaña de crowdfunding con la que estamos sacando adelante la serie de documentales ‘Voces de la ayahuasca’, cuyos dos primeros episodios ya puedes ver en YouTube en abierto.
Si en algún momento crees que la ayahuasca hizo algo bueno por ti, es el momento de agradecerlo.
Hace poco más de un año te pedimos ayuda desde la Plantaforma para la Defensa de la Ayahuasca para grabar una serie de documentales sobre la bebida sacramental amazónica.
El motivo que nos impulsó a dar este paso fue defender a la comunidad ayahuasquera de la campaña de ataques desde la policía española y ciertos medios de comunicación, una estrategia orquestada para estigmatizar la práctica de la ayahuasca.
«¿Que cómo llegué a la ayahuasca? Había tocado fondo», explica Francesc Giralt en esta entrevista a propósito de la publicación del libro ‘Ayahuasca Airways’, un «divertido, espiritual y extremadamente sincero relato».
Este músico, escritor y fotógrafo catalán atravesó sus propios demonios (o, más bien, está en ello) de la mano de Ana Hatun y José Antonio Flores, dos veteranos chamanes que desde hace 12 años trabajan bajo el nombre de Chamanismo para Todos.
El próximo mes de mayo, ICEERS comienza la tercera edición el curso ‘Aumentando la seguridad en sesiones de ayahuasca’, en español e inglés, una formación pionera para que los guías y facilitadores de trabajos con ayahuasca en entornos no nativos conozcan las mejores prácticas en torno a la ayahuasca para reducir los riesgos y aumentar los beneficios durante las sesiones.
El curso tiene una duración de seis meses y su formato es mixto: una hora semanal de vídeo y diálogo en vivo cada dos semanas para charlar y plantear preguntas a los instructores, a saber, David Londoño, José Carlos Bouso, Constanza Sánchez Avilés, Marc Aixalà y Jerónimo Mazarrasa, todos ellos miembros de la ONG con sede en Barcelona y de su Centro de Apoyo, que lleva varios años atendiendo «cientos de casos» de personas que han sufrido algún tipo de percance durante o tras la ingestión de la ayahuasca.
En el corazón de la Amazonía, donde la biodiversidad se entrelaza con la riqueza cultural, la ayahuasca, una bebida psicoactiva, ha sido durante siglos un pilar en las tradiciones espirituales y medicinales de numerosos pueblos indígenas. Sin embargo, en 1986, este brebaje sacramental se encontró en el centro de una disputa legal que resonó en los rincones más distantes del mundo, desatando un debate sobre la biopiratería, los derechos indígenas y la ética de la propiedad intelectual.
La controversia comenzó cuando Loren Miller, un empresario estadounidense, logró obtener la patente US 5.751.175 para una variedad de Banisteriopsis caapi, componente esencial de la ayahuasca. Este acto no solo fue visto como un atropello a la soberanía de los conocimientos tradicionales, sino también como un claro ejemplo de biopiratería, término que describe la apropiación indebida de recursos biológicos y conocimientos ancestrales de comunidades locales e indígenas por parte de entidades foráneas.
¿Es la ayahuasca una bebida milenaria, como suele afirmarse, o tal vez su uso es bastante reciente, poco más de un siglo, como aseguran algunos estudios antropológicos ampliamente aceptados? El historiador e investigador Carlos Suárez-Álvarez acaba de publicar un documentado artículo en el que rebate la hipótesis de la reciente adopción de la ayahuasca entre los pueblos indígenas del Alto Amazonas, una posibilidad defendida por Peter Bow, Brabec de Mori y, finalmente, Glenn Shepard Jr.
En su artículo, Suárez-Álvarez presenta «datos históricos, etnográficos y lingüísticos que proporcionan fundamentos para una interpretación diferente. Prestaré especial atención al caso de los Shipibo-Conibo, que es crucial debido a su posición central en el río Ucayali. Si fuera demostrable que no usaron ayahuasca hasta el siglo XIX habría una base sólida para considerar que el auge del caucho tuvo un papel fundamental en la difusión de ayahuasca por toda la región.»